De cómo suspendí las oposiciones, o, Ensayo sobre la Libertad Humana

Cuenta Santa Teresa en su Libro de la Vida una ocasión en que, siendo joven, se sintió animada a convertirse en abadesa de su convento. Los conventos de monjas, vds. no lo saben, eligen abadesa por elección democrática desde tiempos indecibles. Pues bien, la monja Teresa acudió a rezar a la capilla y rogó a Dios la eligiesen abadesa sus compañeras. Dios, con voz tronante aunque discreta le contestó: "Teresa, es Mi deseo que seas abadesa".
Se celebraron las elecciones, y Teresa esperó todo el día hasta tener resultados. El resultado de la votación de las monjas fue elegir abadesa a otra monja, no a Teresa.
Teresa acudió esa noche a la capilla y preguntó a Dios: "¿No decías que me querías de abadesa?", a lo que Dios contestó, abriéndole los ojos: "Teresa, Yo sí quería, pero las monjas no".


5 comentarios
¡¡¡Bieeenn, The Odd Librarian cabalga de nuevo!!!
¡Cuanto te hemos echado de menos!
24 mar 2009 | 04:39 PM
Y lo que te rondaré morena
24 mar 2009 | 04:41 PM
¡Qué buen rato he pasado releyendo post antiguos!
Bienvenido de vuelta al mundo 2.0
24 mar 2009 | 05:16 PM
Hay más alegría entre las gentes de recto sentir por un buen blog perdido que se reencuentra que por noventa y nueve inanes que siguen ahí, donde nunca se nos ha ocurrido irlos a leer. Como gente que soy de recto sentir, me regocijo de tu regreso. ¿Resucitará también la imagen social del bibliotecario? Hágalo Dios.
24 mar 2009 | 11:31 PM
¿Dios no sabe amañar unas elecciones? Pues es menos todopoderoso que un simple presidente de diputación provincial, pobre.
26 mar 2009 | 08:24 AM
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