La Coctelera

Invectiva

(Del lat. invectiva). 1.f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo. (R.A.E.)

De diccionarios (3)

Esta mañana encontré en la colección de Referencia otro libro al que hacer idem en estas páginas: "Diccionario General de Anécdotas, Frases y Curiosidades de la Historia", de Pancracio Celdrán Gomariz. Madrid: Aldebarán, 2005.

La presencia de un prólogo de José María Íñigo dice mucho sobre este libro: "no te habrá de defraudar (este libro); pongo mi mano en el fuego yo, que desde domar elefantes a presentar programas de televisión y escribir docenas de libros, sé lo que supone la investigación, la posterior redacción, y la aventura de lanzar productos nuevos a la calle".

Dice el autor que las anécdotas "son retazos de la historia", "destellos fugaces", "unen corazón y pensamiento, razón y emotividad", "son cantos rodados de la historia", "historia concentrada y comprimida". Termina su introducción con un listado de errores encontrados en la película "Gladiator" (que si unos vaqueros, un móvil, una botella de agua, etc.) (!).

Y luego vienen 400 páginas de palabrería, pero yo me voy a la 389 donde bajo la voz Virginidad se pueden leer las siguientes anécdotas:
- Felipe el Hermoso en cuanto puso los ojos en Juana, hija de los Reyes Católicos (...) quedó tan prendado que tomándola en brazos la llevó a una alcoba, llamó a un sacerdote para que los casara en una breve ceremonia, y gozó de ella en repetidas veces.
- En la Plana de Lérida todavía a principios del Siglo XX concurría a las bodas una mujer de vida disoluta que sustituía a la novia en la obligación de besar y abrazar a todos los solteros del lugar.
- Napoleón desfloró a su segunda mujer, la archiduquesa autríaca María Luisa, en un carruaje.
- Fernando VII se casó cuatro veces y en las cuatro lunas de miel hubo algún problema. En su tercera boda, con la princesa alemana María Josefa Amalia, fue preciso que el Papa enviara un mensaje de su puño y letra ordenando a la novia que accediera a los avances de su esposo en la cama. La reina corría por la real alcoba como una desesperada temerosa de que Fernando la penetrara; el miembro del monarca era una pieza descomunal. Murió sin darle hijos.
- Jorge IV de Inglaterra y Carolina de Brunnswick se casaron borrachos: él por no verle la cara a ella de fea que era; ella por no aguantar la fetidez de su prometido. Beodos los dos se gustaron más, y la pareja pasó la luna de miel en la cama cantando y danto gritos.

¿A qué seguir?

Nuestras bibliotecas están llenas de joyas que hace falta descubir, aunque sea borrachos.

1 comentario

  1. Miss Pepis

    Está visto que los antiguos eran mucho mas divertidos de lo que pensamos. Se les ve tan seriecitos en los cuadros, tan formalitos, y en cuanto daban la vuelta y se escondían detrás de un tapiz, ale, a pecar. ¡Qué gusto!
    Claro que si nos fijamos en "La muerte de Sardanápalo" la cosa toma otro cariz. (Alguien debió levantar el tapiz, valga el pareado)

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