La Coctelera

Invectiva

(Del lat. invectiva). 1.f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo. (R.A.E.)

Categoría: patrias

Tengo una corazonada

La otra tarde andaba yo por Marqués Viudo de Pontejos, que había ido a por unos botones que le hacían falta a la rebequita que tengo para cuando refresca un poco por las noches para echármela así por encima de los hombros, y van y llegan los de las cámaras de Telemadrid y una chica muy mona ella va y me para y va y me pregunta que qué me parece eso de que se vayan a celebrar en Madrid los Juegos Olímpicos y que si yo también tengo una corazonada.

Como por lo que la conté me da la corazonada de que no me van a sacar en el Telenoticias os transcribo aquí y en exclusiva la entrevista televisiva, porque daba la casualidad de que antes de Pontejos me había dado una vuelta por la calle del Barquillo, donde hay una tienda del espía y me había comprado un micro-micrófono-grabadora que queda oculto en el botón de la rebequita que te contaba antes, y como lo estaba probando probando se me grabó la conversación, y ahí va:

- "Dígame, señora, si tiene usted la corazonada de que en Madrid se celebrarán las Olimpiadas en 2016"

- Más les vale para la que están armando

- "¿A usted le gustaría?"

- Pues no, francamente, qué quiere que le diga.

- "Y por qué, si se puede saber?"

- Pues sí se puede saber. Fíjate sólo en el ejemplo que nos deja Barcelona, donde ya celebraron unas Olimpiadas en el 92. Antes Barcelona estaba bien, tapoco para tirar cohetes pero estaba bien, hasta que llegaron antes de las Olimpiadas los mangantes inmobiliarios y...

- "Querrá usted decir los MAGNATES inmobiliarios"

- MAN-GAN-TES. He dicho mangantes. Los mangantes inmobiliarios y los especuladores, que se forraron a costa de todas las obras ridículas, grandiosas e inútiles que les autorizó el Miniserio del Cemento...

- "Querrá usted decir el Ministerio de Fomento"

- CE-MEN-TO. He dicho Ministerio del Cemento, que fomentó y permitió los destrozos que le dieron la puntilla al proceso de conversión de lo que fue una ciudad europea y cosmopolita en una capital de provincias habitada por nuevos ricos de mal gusto.

- "Y esto ¿qué tiene que ver con Madrid?"

- Pues que como el alcalde y la presidenta están a sueldo de los mangantes, si es que no son mangantes ellos mismos, mucho me temo que además de destrozar lo poco que quede por destrozar a estas alturas de la película en Madrid, nos van a cobrar hasta por aplaudirles.

- "¡Señora!"

- Ni señora ni nada. Y ojo con levantarme la mano que te estoy grabando.

- "Pero señora..."

- ¡Hala, aire! ¡Que corra el aire!

Hasta aquí la grabación.

12 de octubre, Día de la Raza

Día de la Hispanidad, Día de la Raza, Día de la Patria Hispana, Día de la Victoria... ¿quién no recuerda esos SEAT 600 o esos SIMCA 1000 con estas pegatinas?

Bien. YO los recuerdo. Y llevo desde entonces, desde los años 70 de la hoy idealizada "transición" deseando pegarle al culo de mi auto la siguiente pegatina:

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De Re Dundante

Oído ayer mismo frente al Monasterio de El Escorial, un turista a una turista le decía: "Es una arquitectura muy sobria, nada redundante".

redundancia.

(Del lat. redundantĭa).

1. f. Sobra o demasiada abundancia de cualquier cosa o en cualquier línea.

2. f. Repetición o uso excesivo de una palabra o concepto.

3. f. Cierta repetición de la información contenida en un mensaje, que permite, a pesar de la pérdida de una parte de este, reconstruir su contenido.

¿Hay algo que añadir ante esto? ¿Debo salir a la calle, buscar al turista, y golpearle con el diccionario de la RAE, tomo A-H? ¿O preguntarle si él no quiso más bien decir "redondeante"? Porque eso sí que no es, redondeante no.

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Eso pasa por ver la tele


Uno ve la tele de vez en cuando, y a veces también lee los periódicos, y se encuentra con cosas como estas:
1. Una señora que estaba enfermísima y se estaba muriendo decide dejarse morir, se muere, y aparece en las portadas de los periódicos el debate sobre la eutanasia; se nos recuerda a los ciudadanos que las leyes prohíben dejarse morir y que el suicidio es un delito (que sólo se condena en las modalidades de tentativa y de frustración); se constata que en España uno no puede tomar la decisión libremente de dejarse morir, sino que se le debe impedir la muerte.
2. Un etarra convicto y confeso, condenado por múltiples asesinatos a miles de años de cárcel, decide dejarse morir mediante una huelga de hambre, y en lugar de mirar el periódico para saber qué se hace en estos casos, se le va dejando morir lentamente hasta que se monta un debate político que en lugar de hablar de eutanasia habla de torturas; se apela a los tribunales, y finalmente los políticos y los jueces deciden que este señor ha tomado libremente la decisión de dejar de comer (para dejarse morir) y que es su decisión personal. Al final deciden que no le dejan morir, pero los argumentos son radicalmente distintos: dicen "este señor ha decidido dejar de comer como un día decidió libremente matar" en lugar de decir "este señor está cometiendo un delito de intento de suicidio". No es que haya doble rasero, es que parece que vivimos en mundos distintos.
3. Todas las noches hay en los pueblos y ciudades vascas grupos de niñatos mal criados y bien alimentados que, como dice Muñoz Molina, se disfrazan de palestinos en intifada e incendian cajeros automáticos, vuelcan coches, agreden a la gente y, cuando son detenidos, ahora son considerados como terroristas.
4. La otra noche, en Alcorcón, grupos de niñatos mal criados y bien alimentados, disfrazados de tríbus urbanas en el Bronx, pelearon en las calles, agredieron a la gente y, cuando fueron detenidos fueron acusados de gamberros. Los responsables policiales dicen que ni tríbus urbanas, ni bandas organizadas - ni mucho menos terroristas, sino vulgares gamberros, como los que todas las noches en todos los pueblos de España se pegan por las calles, con más o menos heridas, con más o menos participantes. Pero los de Alcorcón salen en todos los telediarios, en las portadas de los periódicos, se les dedica un Informe Semanal y, en general, se encuentran diversos modos de animarles a ser más salvajes ahora que son famosos y salen en la tele diciendo que son "el orgullo de Alkorkón". ¿Por qué en la tele no entrevistan a los que queman los autobuses de Llodio para preguntarles cuál es su problema o cuáles son las reivindicaciones de su tribu, y se les da la oportunidad de expresar majaderías como a los encapuchados de "Alkorkón"? ¿Por qué no detienen a los niñatos de Alcorcón disfrazados de negros del Bronx y les aplican la legislación antiterrorista?

De traslados



La semana pasado coincidieron en la prensa y en la tele estas dos imágenes que ahora presento yo juntas, no para proponer el juego de encontrar las 7 diferencias, no, sino como debería ser costumbre y a veces infrinjo, para echar una invectiva, una bronca descomunal, una regañina irónica.

Resulta que en Zaragoza han retirado una estatua de Franco y en El Cairo han retirado una estatua de Ramsés II. La de Franco para llevarla donde se vea menos, se la llevaron de madrugada en un camión y tapada con una sábana, la de Ramsés para ponerla donde se vea mejor, se la llevaron de noche -en olor de multitudes, como dicen los mediáticos- sobre un engendro de grúa-camión patrocinado por la UNESCO.

Pues es que llevamos unos meses oyendo hablar que si de los cambios de algunos nombres de algunas calles de algunos pueblos, que si quitar símbolos del régimen anterior donde permanezcan, que si tal y que si cual. Yo no me he leído la Ley de la Memoria Histórica porque no soy del tipo de personas que se leen las leyes (es algo que aprendí en la facultad de Derecho) sino que aspiro el espíritu que emanan (también lo aprendí en la Facultad de Derecho); y conforme los efluvios de semejante espíritu son filtrados por mi glándula pituitaria para alcanzar, vía sanguínea, las neuronas del cerebelo, voy pensando las siguientes cosas que cuento aquí sin rubor:

1. Han propuesto poner en el Valle de los Caídos una placa explicando que este monumento megalítico funerario fué ordenado por el dictador Franco y construído por cautivos de guerra republicanos. Digo yo que como no menos fascitas y dictadores fueron Ramsés II, Amenofis IV y el jovencito Tutankamón, enterrados en el Valle de los Reyes, pongamos allí una plaquita diciendo que fueron muy malos; que no observaron las convenciones de Ginebra en el trato a los esclavos; que no tuvieron en cuenta la Declaración de Río sobre la transformación del paisaje del desierto; que fueron polígamos, machistas, sexistas, dictadores y encima malos gobernantes.
2. No lejos del Valle de los Caídos hay otro monumento funerario megalítico mandado construir por un anterior Jefe de Estado, nada democrático, que ni respetó las cuotas femeninas en sus gobiernos, ni practicó la integración racial en sus dominios, ni la inmersión lingüística en las colonias: no encuentro ninguna razón para que no retiremos de la vista todos los bustos de Felipe II como los de Franco, ni que pongamos plaquitas en el Monasterio de El Escorial como en el Valle de los Caídos.
3. Un poco más arriba y a la derecha, en París, para vergüenza de bienpensantes todavía se puede ver el Arco del Triunfo que Napoleón mandó colocar ahí para humillar a sus oponentes. Otro dictador hombre blanco imperialista, encima aficionado a monumentos fálicos (el Obelisco, traído del Egipto de los Faraones Fascistas Machistas). Que lo quiten, lo lleven a las afueras, o le pongan una plaquita dejando claro a los turistas que los franceses de hoy en día no tienen la más mínima intención de invadir las Rusias.
4. Bajando al sur y entrando en la bota de Europa encontramos, de Milán a Palermo miles de huellas de dictadores imperialistas de tiempos pasados, hombres malos, crueles con sus enemigos, a los que esclavizaban hasta la muerte para abusar de su trabajo, en muchos casos construyendo monumentos megalíticos, funerarios o no, triunfales o no: ¡derruyamos el Coliseo, el Panteón y lo que queda del Foro de Roma y las Termas de Caracalla!

O pongamos al menos una plaquita.

Este año no se portaron del todo mal los Reyes Magos conmigo, y tuvieron la deferencia de dejarme un libro, un buen libro que voy leyendo a ratazos. Se trata de "Correr tras el propio sombrero (y otros ensayos)" de Chesterton, y en uno de sus ensayos he visto cosas que me han recordado otras cosas que he visto en otros sitios por estos 3 días de febrero:

"Hay un considerable número de pruebas que demuestran el hecho ciertamente sorprendente de que la Biblioteca del Museo Británico, además de sus múltiples servicios, desempeña muchas de las funciones de un manicomio privado. Hombre y mujeres, que en una época menos humana habrían estado aullando en Bedlam sobre un montón de paja, van y vienen silenciosamente por ese vasto palacio del conocimiento, saquean una sabiduría secular y son atendidos por los funcionarios del Estado. Se dice que no es raro que las familias que tienen un loco inofensivo a su cargo lo envíen a la Biblioteca del Museo Británico para que se entretenga con dinastías y filosofías, igual que un niño enfermo juega con sus soldaditos (...)

En esa biblioteca pueden verse personajes tan extraños y deshumanizados que podrían haber nacido y muerto en la Biblioteca sin ver la luz del sol. Parecen un pueblo fabuloso y subterráneo, los gnomos de las minas del conocimiento. Pero sería apresurado e irracional decir que todo eso equivale a la locura. El amor de una rata de biblioteca por los viejos folios mohosos podría, con facilidad, ser más ser más cuerdo que el amor de muchos poetas por el sol y el mar (...)

...el problema de la locura de la erudición sigue estando presente. Los libros, como todas las cosas que son amigas del hombre, son capaces de convertirse en sus enemigos, de alzarse en rebeldía y de asesinar a su creador. El espectáculo de un hombre presa de una fiebre cerebral por los misterios de un panfleto absurdo o de un jirón de papel que lleva en el bolsillo, tiene la misma majestuosidad irónica que ver a un hombre atropellado por una locomotora (...) Esta cualidad diabólica de los libros existe en realidad; la locura aguarda en las silenciosas bibliotecas, pero la naturaleza y la esencia de esa locura sólo puede definirse de forma aproximada."

En estos mismos días estamos viendo cómo la locura avanza, se extiende fuera de los libros y ocupa tambien los periódicos y los diarios de sesiones de los parlamentos, nacionales y autonómicos. Veamos ejemplos de locura de los papeles:

Según fiables estudios y estadísticas, no más de un 16% de la población española tiene una idea aproximada de para qué sirve un archivo histórico; menos de un 3% ha puesto sus pies en alguna ocasión dentro de un archivo histórico; menos de un 1% ha hecho uso alguna vez en su vida de los servicios prestados por un archivo histórico. Y sin embargo: cientos, quizá miles de ciudadanos se han manifestado por las calles de sus ciudades ¡en relación a la ubicación física de los originales de unos cuantos documentos de un archivo histórico! ¿Alguien se lo cree? ¿El hecho de que una sección del Archivo Histórico Nacional reposara en Salamanca había hecho que durante los últimos 60 años algún salmantino se sintiera propietario de ellos? ¿El hecho de que en Barcelona poseyeran copias perfectas de todos y cada uno de esos documentos desde hace bastantes años les hacía sentirse esquilmados? ¿Cuántos de los ciudadanos manifestados sobre la ubicación física de unos papeles suelen consultar esos mismos papeles en Internet, donde están también todos y cada uno de ellos desde hace años? ¿Se sienten los habitantes de Guadalajara dueños de los millardos de papeles que el Archivo General de la Administración posee en sus pagos? ¿Sienten el dolor de su honor patrio cada vez que un proceso de expurgo convierte en cenizas toneladas de declaraciones de la renta pasadas de fecha? ¿Cómo es posible que hasta ahora no se hayan producido tumultos de marineros gallegos ante las puertas del Archivo General de la Marina, ubicado en El Viso del Marqués, provincia de Ciudad Real? ¿Cómo consiguió acallar la policía la revuelta popular que a buen seguro tuvo que haberse organizado en Getafe cuando las compañeras de la biblioteca bajaron al 2º sótano los años 1994-1997 de las revistas?

Otro caso: el pasado mes de octubre un tabloide egipcio publicó unas viñetas gráficas, unas caricaturas de Mahoma, alabado sea el nombre del Profeta. La noticia no trascendió más allá de ciertos barrios cairotas, y sus consecuencias fueron animadas charlas de café. Meses más tarde, otro tabloide mucho más lejano, en Dinamarca (o Noruega ¡qué mas da!) publica lo mismo y... parece que va a estallar la 17ª Guerra del Golfo. Bush y Putin opinan. Se queman embajadas de países europeos. Muere gente en las revueltas callejeras de los países árabes (incluído el propio Egipto que contempló con estoicismo las mismas caricaturas hace meses). Hay una crisis mundial, donde los perjudicados son... (premio para el acertante) los musulmanes, los árabes, los habitantes de los países de mayorías árabes... los malos de siempre, que ¡vaya hombre! ya nos han vuelto a dar una muestra de lo imposibles que son de tratar. ¿Alguien podría decirme cuántos tabloides noruegos (o daneses ¡qué mas da!) se suelen vender en Beirut, Ramala o Kabul? No será que alguien que siempre se beneficia de que las cosas vayan mal les dijo: "¡Pero mirad lo que publican esos perros infieles!". Vamos a ver: hace otros cuantos meses vimos en todos los periódicos españoles de gran tirada una foto de portada con el imbécil de Maragall haciéndole una foto al gilipollas de Carod con una corona de espinas en una calle de Jerusalén (la dorada, la eterna, la mil veces vejada) ¿Por qué no hubos multitudinarias manifestaciones de integristas cristianos - que los hay y muchos y muy fuertes- gritando "Muerte a Cataluña" o cosas por el estilo? Os lo diré: porque hoy por hoy no hay nadie que se vaya a beneficiar del malestar de los integristas cristianos, y sí hay quien se beneficia del sangriento batiburrillo inextricable en que se encuentra el Islam.

Tercero: La FAES, que es el think tank del PP y está presidida por José Mª Aznar, anterior presidente de nuestro Gobierno, ha editado recientemente un libro que no le leído más que en la crítica que le publicó un medio tan poco sospechoso (para ellos) como el ABC, y que se llama "El fraude del buenismo", coordinado por Valentí Puig. Por lo que cuenta (insisto, el propio ABC), el libro debe de contener 96 páginas de sistemático taladro de lo que con una sonrisita burlona la gente llama "el buen talante". No arremeten sólo contra la política del actual Gobierno del PSOE (en quien yo, personalmente, y por si acaso, confieso que confío tanto como en un mono con dos pistolas) sino en general contra todo lo que pueda oler a "bueno"; arremeten contra el "sentimentalismo expansivo" que dicen padecemos en política; contra el pacifismo en Defensa, contra el multiculturalismo con los inmigrantes, contra la solidaridad económica, contra el diálogo como herramienta educativa. Dice por lo visto el compilador "Si todo el mundo es bueno, el mal desaparece". Qué duda cabe de que no, de que el mal existe, de que el Demonio anda entre nosotros, de que el infierno tiene coordenadas geográficas. Recientemente el Vaticano ha admitido que lo del Pugatorio nunca se lo creyeron demasiado ni los propios teólogos; respecto al Infierno tienen que mantener serias dudas cada vez que abren un periódico.

Conclusión:
CREO, DECIDIDAMENTE, EN LA CONSPIRACIÓN.

[Originalmente publicado en febrero de 2006 en Xanga]

Soy de Burundi


Yo, señores, soy de Burundi. Burundi es para mí, cómo decirlo, es un no sé qué, es una unidad de destino en lo universal, es mi patria, mi aldea, mi tierra, mi lengua y mis antepasados. Es tener unos genes totalmente distintos de los de Botswana o de Uganda, por no decir de los de Senegambia. Es un ser distinto. Es un ser mejor.

Tengo, además, un gran mérito por haber nacido en Burundi: los que han nacido en otras tierras, otras patrias, otras aldeas, lo hicieron por azar cósmico, pero no señor, los de Burundi podemos estar orgullosos de ser de Burundi porque tenemos un gran mérito en esto ¿saben? No sabría cómo explicárselo pero la cosa es que estamos orgullosos de ello: hemos hecho, por ello, un himno nacional que cantamos cuando nos place, una bandera nacional que ondeamos en los partidos de fútbol y que llevamos -pequeñita- en la solapa de la chaqueta, un Tribunal de Burundi que juzga mucho mejor que los de Swazilandia o Isla Mauricio, y ¡ah! una Cámara de Representantes de Burundi y un Gobierno Autonómico de Burundi y toda una Administración de Burundi, con sus pequeños Ministerios, Secretarías, Subsecretarías, Delegaciones, Subdelegaciones, Comisiones, Subcomisiones y de todo loque se pueda desear para dejar constancia en el planeta de lo orgullosos que nos sentimos los de Burundi de ser de Burundi y no de alguna otra parte.

Tenemos ¡ay! un problema, y es la opresión a que nos vemos sometidos por los pueblos, simples aldeas, de los territorios vecinos: esos sí que son territorios, no patrias como la nuestra. Nos oprimen, miren ustedes. Vivimos en un sinvivir por su culpa. ¿Que qué hacen? ¡Se mean río arriba! Hemos pensado en hacerles la guerra por mearse río arriba: ganaríamos porque nosotros tenemos una patria, y eso nos da la razón, mientras que ellos son al fin y al cabo los territorios vecinos, que es decir nada, y no llevan razón. Tras la victoria, haríamos esclavos para nuestras fábricas en Burundi; les obligaríamos a hablar nuestra lengua, a comer nuestros platos típicos, a ser juzgados por el Tribunal de Burundi y a pasar por las ventanillas de la Administración Autonómica de Burundi. Estos esclavos, con el tiempo, se volverían casi como los de Burundi de buenos; pasadas dos ó tres generaciones de esclavos, cuando ya nadie se acordara de si su abuelo nació en Burundi o en Costa de Marfil, los descendientes de los esclavos de la Guerra de los Meones se sentirían realmente de Burundi, serían realmente de Burundi, podrían sentirse orgullosos de ser de Burundi y no de alguna otra parte, y sabrían que si son de Burundi, repito, unidad de destino en lo universal, es algo en lo que ellos tienen un gran mérito.

[Originalmente publicado en enero de 2005 en Xanga]