La Coctelera

Invectiva

(Del lat. invectiva). 1.f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo. (R.A.E.)

Categoría: libros

La cocina caníbal

CABEZA DE PATRÓN CON PURÉ
(tomado de La Cocina Caníbal, de Roland Topor)

Haga una visita a su patrón hacia finales de año, justo antes de Navidad, y mátelo como a un cerdo, es decir, cuide de que sangre durante mucho tiempo para que su carne quede blanca. Una vez que la cabeza este cortada sin rebabas, se la lava bien. Después, se pone en una olla con agua hirviendo durante una media hora. Al cabo de este tiempo, sáquela y póngala en agua fria. Es sorprendente ver como ha cambiado la cabeza del patron llegados a este punto. Los cabellos se han vuelto blancos y su ojo, aunque como siempre malicioso, tiene algo ligeramente soñador. Sin embargo, no es más que el principio.

Continuemos la polemica receta. Levántese la mandíbula superior hasta el ojo, deshuésese el craneo procurando unir las carnes para que la cabeza mantenga su forma. Una vez terminada esta operación, frote la cabeza con champó, envuélvala en un paño y átelo con un fino cordel.

Para la cocción, se deslíen tres cucharadas de harina en agua, se le agrega un ramito de flores, un pedazo de mantequilla, sal y pimienta. Se pone la cabeza dentro de esta mezcla y se la deja cocer sin olvidar ir retirando la espuma; después se saca la cabeza y se la deja caer en una tina de puré que tenga una altura de 1'50 metros aproximadamente, a fin de que no tenga frío en las orejas.

Es un plato monumental que debe reservarse para las grandes comidas familiares.

¡Que aproveche!

Los perros y los libros


Entonces, la masa de habitantes de Tolosa, llevados por un sentimiento contra la injusticia que estaba a punto de cometerse, cortó con sus navajas las cuerdas con las que estaban atados los vengadores y se puso a dar gritos junto a ellos: "¡Muerte a los judíos!", encaminándose hacia la judería. Estaba absorto en mi lectura y escritura cuendo en mi cuarto irrumpió un gran número de esas personas armadas de una ignorancia roma como un palo y de un odio afilado como una navaja. No fueron mis rollos de seda lo que les inyectó los ojos de sangre, sino los libros ordenados de mi estantería; escondieron la seda bajo sus ropas mientras que los libros acabaron tirados por el suelo, pisoteados y con las páginas arrancadas ante mis ojos. Se trataba de libros encuadernados en cuero y numerados, escritos por personas cultas, y en ellos habrían podido encontrar, si se hubiesen molestado en leerlos, mil razones para matarme allí mismo y también contenían, si hubiesen querido leerlos, remedios y bálsamos para su odio. Les dije que no los rompieran, pues muchos libros no eran peligrosos, que solamente escondía peligro uno de ellos; y que la lectura de muchos libros llevaba a la sabiduría y la lectura de uno sólo llevaba a la ignorancia, armada de la demencia y del odio. Y ellos me replicaron que en el Nuevo Testamento estaba todo escrito, que contenía todos los libros de todos los tiempos: lo que en él estaba dicho contenía todos los demás libros y, por lo tanto, había que quemarlos, y si en algún otro libro hubiera algo que no estaba en éste, el Único, entonces esos otros libros había que quemarlos con más razón porque eran heréticos. También dijeron que ellos no necesitaban los consejos de los sabios y gritaron:"Conviértete, o te sacaremos por la nuca la sabiduría de todos los libros que hayas leído".

Testimonio de Baruh David Neumann en diciembre de 1330 ante el tribunal de la Inquisición de Pamiers, según consta como traducción del tercer capítulo (Confessio Baruc olim iudei modo baptizati est postmodum reversi ad iudaismum) el Registro de la Inquisición que se guarda en el Fondo Latino de la Biblioteca del Vaticano con el número 4030, según relata Danilo Kis (1935-1989) en "Los perros y los libros" en las páginas 160-161 de "Una tumba para Boris Davidovich" en la edición de Acantilado, 2007, en poderosa traducción de Nevenka Vasiljevic.

...sarbalap, sarbalap, sarbalaP

¿Para qué sirve un bibliotecario?

O mejor, dicho en inglés "What is a librarian for?" que sirve tanto para chicas como para chicos. Es que he leído en dos sitios distintos dos tipos de distintas defensas del bibliotecario, y me voy a hacer un poco de eco, con la esperanza de que las voces que Eco nos devuelva no suenen como en el juego infantil "teléfono estropeado":

Are librarians totally obsolete? 33 Reasons Why Libraries and Librarians are Still Extremely Important. by Will Sherman.

Dice este señor que los bibliotecarios somos irreemplazables por 33 razones, que lista y explica, y de las que yo sólo voy a destacar algunas cosas, porque sí:
- las bibliotecas son más democráticas que internet: tienen más información, mejor organizada, y gratis.
- el bibliotecario no se limita a colocar libros, sino que más bien guía y enseña a los usuarios a encontrar la información; el bibliotecario es el propietario del "know-how" de la información.
- los bibliotecarios saben adaptarse a los cambios culturales.
- internet está sujeto a manipulación.
- las bibliotecas presuponen que sus usuarios piensan por sí mismos, mientras que internet no.

No hay réquiem para el libro todavía, por Irene Lozano, Revista de Occidente nº 308, Enero 2007.

Y esta señora, al comentar el debate de ideas entre Kevin Kelly (director de la revista Wired) y John Updike (escritor de novelas) incide en argumentos similares, y coincide llamativamente hasta en algunas expresiones:
- denuncia "la patraña de la democratización" de internet, frente a las bibliotecas abiertas y accesibles para todos desde hace siglos.
- los bibliotecarios, desde Calímaco, son propietarios del "know-how" de la información: cómo poner orden en el caos.
- dice que el "tecnopaleto" valora el medio tecnológico pero no el contenido; "lo importante no es el objeto libro, papiro, tablilla sumeria o pantalla, sino los bienes inmateriales que proporciona el texto al que lo lee: sabiduría, conocimiento, diversión, evasión, reflexión, entretenimiento".
- «precisamente porque las máquinas nos proporcionan y ordenan con sorprendente velocidad los datos que les pedimos, debemos dedicar a la tarea de reflexionar sobre ellos buena parte del tiempo que antes empleábamos en conseguirlos». En otras palabras, que lo primordial no ocurrirá en la iPod, sino en nuestro cerebro, como siempre.
- los libros ponen en marcha las neuronas, ponen en contacto las ideas dentro de nuestro cerebro, crean imágenes, exponen ideas: por eso todos los dictadores han tratado de acabar con ellos, sin conseguirlo. Internet se manipula más fácilmente que los libros.
- "Considerar que todos los discursos son iguales es la mejor forma de banalizar el debate intelectual. En esa banalización, las ideas se reducen a chascarrillos, el pensamiento se abarata hasta convertirse en cháchara de taberna y la complejidad se detesta porque no es divertida. A este proceso lo llaman democratización, aunque resulta evidentemente ventajoso para quienes ostentan el poder no encontrar enfrente discursos sólidos, articulados, coherentes y con prestigio".

Sátira e Invectiva


Me manda mi Hemerothecaria Leganensis Matutina (linn.) un textito de Kenneth R. Scholberg (q.e.p.d.) intitulado "Sátira e invectiva en la España medieval", donde se dice, por ejemplo y entre otras cosas: "(la sátira) a veces se convierte en un desahogo puramente personal y sólo representa los prejuicios y odios del autor"; "la sátira es un ataque"; " el satírico se halla entregado a medir la monstruosa aberración de lo real respecto a lo ideal"; dice que la sátira derivada de Horacio trata de "evocar una sonrisa ante las flaquezas humanas" y la seguidora de Juvenal "se cacteriza más bien como una indignación moral y un desprecio frente a los vicios y corrupción de los hombres, y cuyo propósito es herir y destruir"; dice además que la invectiva es "la más sencilla de las armas de la sátira directa, un tipo de ariete verbal"; la invectiva "no es un ataque enderezado por un individuo contra otro individuo"; finalmente nos habla de otras formas de la satira: sean la parodia y la ironía.

"Cuando la ironía se extiende a incluir el cosmos y a poner en tela de juicio la gracia y justicia de Dios, se llama ironía cósmica".

¿Qué mas puedo yo añadir, pobre de mí? Sólo esto:
衣笠 外国語関係 外国語・修学館書庫

Viva la intertextualidad


El día que la iban a plagiar, Ana Rosa Quintana se levantó temprano y el dinosaurio continuaba allí.

El registro de los dioses

No es el Registro Civil, que debe de estar como las zahurdas de Plutón (¿qué diría, por cierto, Quevedo de esto de Plutón? no sé, bueno que me voy...)
Lo que digo es que el Registro de los Dioses es otra cosa. Pero vayamos por partes, como dijo el descuartizador. Resulta que llevo unos días en casa "de Rodríguez" y me he puesto a colocar libros, tarea en la que soy, cómo negarlo, un profesional. Pues colocando en su sitio libros que quedaron ocultos en la mudanza, me encuentro con "La rama dorada", de J.G. Frazer, antropólogo para quien no lo sepa de hace 100 años, obra la suya cumbre de la exploración preguerras del folklore de todo el mundo. La obra original consta de 12 tochos (1931) pero la traducción al español se hizo sobre la edición abreviada (1942). Bueno, pues lo abro y leo textos asombrosos (que me darán qué hablar) sobre la costumbre de algunas sociedades tradicionales de asesinar ritualmente a su Rey cada 2 ó 7 años, o con ocasión de pertinaces sequías o calamidades naturales de otro signo. Sigo leyendo y me habla de dioses encarnados y reencarnados, y aquí me entero de lo que quiero contar hoy -ya llego:

"En la Li-Fan-Yuan u oficina colonial de Pekin se lleva un registro de todos los dioses que se reencarnan. El número de dioses que tienen sacada licencia es de ciento sesenta. El Tibet es bendecido con treinta de ellos: la Mongolia septentrional goza de diecinueve y la Mongolia meridional, bañada por un sol sin nubes, tiene no menos de cincuenta y siete. El gobierno chino, con una solicitud paternal por el bienestar de sus súbditos, prohíbe a los dioses del registro que renazcan fuera del Tibet. Cuando menos, temen que el nacimiento de un dios en Mongolia pudiera dar origen a consecuencias políticas serias, excitando el dormido patriotismo y espíritu guerrero de los mongoles, que pudieran reanimarse alrededor de alguna ambiciosa deidad nativa de linaje real y procurar ganar para ella misma y a punta de espada un reino tanto temporal como espiritual. Mas aparte de estos dioses públicos o dioses con licencia, hay un gran número de pequeños dioses particulares ilegales o dioses sin permiso gubernativo, que hacen milagros y bendicen a las gentes desde sus rincones y escondrijos; en los últimos años el gobierno chino toleró el renacimiento de estos diosecillos de tres al cuarto fuera del Tibet. No obstante, una vez nacidos, mantiene el gobierno vigilancia tanto sobre ellos como sobre los practicantes en divinidad regularizados y legales; y si alguno se porta mal, prestamente le degradan y destierran a un monasterio lejano, prohibiéndole rigurosamente que vuelva a renacer más en ninguna otra persona". (Fin de la cita)

(Ahora vienen dos invectivas, no sabía con cuál quedarme)

Invectiva Primera:

Esto lo cuenta en los años 30 Frazer, recogiendo una información previa, no sé exactamente hasta cuándo se habrá dedicado la Oficina de Dioses Reencarnados a estos negociados administrativos. Pero fíjate cómo hacen las cosas ahora: el gobierno chino mantiene una Iglesia Nacional Católica, de la que nombra obispos, y que está tolerada, frente a otra Iglesia Católica "rebelde" -que depende de Roma- que es perseguida; los chinos se las apañaron para convertir el Taoismo en Maoismo con sutiles interpretaciones canónicas en la que se entendía que el célebre bibliotecario Lao-Tse habría dejado el camino señalado al bibliotecario Mao Tse Tung; los chinos arrasaron el Tibet y mantienen allí ahora una red de monasterios dóciles con Lamas Dóciles -que se reencarnan siempre en niños dóciles, mientras que los Lamas Indóciles viven en India y se reenacarnan en niños indóciles; el gobierno chino quiere un Google con filtro chino para que los chinos vean en el Internet -nuevo panteón de dioses encarnados y reencarnados- sólo lo que el gobierno quiere que los chinos vean.

Todo controlado.

Invectiva Segunda:

Esto del Registro de los Dioses, los dioses con licencia administrativa o permiso de residencia, dioses con papeles o dioses sin papeles, creo que daría para que Borges escribiera un cuento intelectual con personajes chinos de nombre plausible y final enigmáticamente incomprensible. Pero Borges ya murió y -que yo sepa- no escribió este cuento, de modo que -salvando las diferencias, yo no soy ciego- lo voy a escribir yo, el cuento, a ver si gano el Planeta y salgo de apurillos económicos.

Desvelado el enigma de las moscas


Hace unos meses la Srta. Pepis me trajo de Londres la foto que encabeza este texto: la imagen de un ejambre de moscardones espachurrados contra un libro abierto. El enigma quedaba servido, pues no había explicación (como se puede leer en la propia foto).

Yo tejí alrededor de la foto la historia de la increíble bibliotecaria menguante (he recibido ofertas de Bollywood, por cierto, para hacer de ella un musical hindi-pop).

Y ahora encuentro una posible explicación, leyendo "Don Julián", de Juan Goytisolo, donde narra cómo el personaje protagonista entra en la biblioteca de Tánger (no dice cuál) y hace lo siguiente:

"indagando en la necrópolis de los bardos y escogiendo algún recio drama de honor: de Calderón, Tirso o con razón Vega por lo siempre llano: volviendo de nuevo a tierra y regresando a tu pupitre con el sabroso botín: el guardián bosteza como si se fuera a tragar el mundo: con quijadas de bulldog: sus ojos miran hacia los verdes penachos de palmera encuadrados en la ventana y, al cerrar la boca, su rostro se agrieta y desquicia, como una estructura arcillosa que se derrumba: el lector de la enciclopedia médica se ha eclipsado misteriosamente y la señora de luto hojea en silencio sus tratados de jardinería: nada a la derecha, nada a la izquierda: libre totalmente en tus movimientos: con los libros apilados en el pupitre, erigiendo una protectora barrera entre tí y el guardián: que bosteza abismáticamente otra vez mientras tu buscas en el bolsillo izquierdo de la americana y sacas la fúnebre y recatada bolsita: tu pequeño capital: cifrando velozmente el modesto, pero salutífero haz de posibilidades: moscas, hormigas, abejas, tábanos: quizás alguna araña opulenta y velluda: vaciando el contenido sobre el hule, en apetitoso montón: insecticida catástrofe no registrada en los anales que tú observas y abarcas con resolución pronta y fría: alcanzando el primer volumen de la pila y depositando entre sus páginas una hormiga y seis moscas: en el quintaesenciado diálogo entre Casandra y el duque: esto disponen las leyes del honor, y que no haya publicidad en mi afrenta con que se doble mi infamia: cerrando de golpe, zas!, y aplastándolas: ojo avizor, cuidando que el guardian no te descubra mientras abres el libro y compruebas morosamente el resultado: con el prurito aperitivo del viejo catador: espachurradas, la masa abdominal por fuera: indelebles manchones que salpican la peripecia dramática y la contaminan con su fluente viscosidad"

Dice la profesora Susana Nelda Nager que dice el profesor Jesús Lázaro que "se trata de un caso de intertextualidad entre Cervantes y Goytisolo: el escrutinio en la librería de Don Quijote realizado por el cura y el barbero (I, 6) tiene su correlato en la secuencia de la biblioteca donde el personaje narrador de Reivindicación del conde don Julián realiza un recorrido de autores y obras de la literatura española “cernida en lentos siglos de tradición”e introduce insectos en los libros."

Dice el profesor Manuel Durán: "Chiste, parodia, visión onírica o profética: tres etapas de la destrucción de esa «madre-madrastra» que es la tradición hispánica (...) La actividad más visible y sistemática del héroe es, en cierto modo, un chiste, una broma pesada llevada a cabo contra el espíritu mismo del idioma: después de matar y recoger cuidadosamente un buen número de insectos, se dirige repetidas veces a una biblioteca de Tánger en la que deposita estos insectos entre las páginas de los dramas calderonianos o los florilegios de poemas del Siglo de Oro, o, mejor dicho, del Siglo de Cartón Dorado (...) El gesto del joven español que la novela describe es, en el fondo, una operación de homeopatía: la cultura española está anquilosada, es una inmensa fachada, un caparazón vacío; hay que combatirla con algo semejante, con el caparazón de insectos muertos"

Y ya lo último: la Biblioteca del Instituto Cervantes de Tánger tiene 6 ejemplares de esta novela, en un claro caso de intertextualidad fagocitadora bibliotextual insectotecaria. Lo que no sé es cómo terminó en Londres el libro apachurrado en Tánger: será un caso de bibliovolatilidad transoceánica mixtitéxtica, digo yo.