De cómo suspendí las oposiciones, o, Ensayo sobre la Libertad Humana

Cuenta Santa Teresa en su Libro de la Vida una ocasión en que, siendo joven, se sintió animada a convertirse en abadesa de su convento. Los conventos de monjas, vds. no lo saben, eligen abadesa por elección democrática desde tiempos indecibles. Pues bien, la monja Teresa acudió a rezar a la capilla y rogó a Dios la eligiesen abadesa sus compañeras. Dios, con voz tronante aunque discreta le contestó: "Teresa, es Mi deseo que seas abadesa".
Se celebraron las elecciones, y Teresa esperó todo el día hasta tener resultados. El resultado de la votación de las monjas fue elegir abadesa a otra monja, no a Teresa.
Teresa acudió esa noche a la capilla y preguntó a Dios: "¿No decías que me querías de abadesa?", a lo que Dios contestó, abriéndole los ojos: "Teresa, Yo sí quería, pero las monjas no".

