La Coctelera

Invectiva

(Del lat. invectiva). 1.f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo. (R.A.E.)

Categoría: laicismo

El registro de los dioses

No es el Registro Civil, que debe de estar como las zahurdas de Plutón (¿qué diría, por cierto, Quevedo de esto de Plutón? no sé, bueno que me voy...)
Lo que digo es que el Registro de los Dioses es otra cosa. Pero vayamos por partes, como dijo el descuartizador. Resulta que llevo unos días en casa "de Rodríguez" y me he puesto a colocar libros, tarea en la que soy, cómo negarlo, un profesional. Pues colocando en su sitio libros que quedaron ocultos en la mudanza, me encuentro con "La rama dorada", de J.G. Frazer, antropólogo para quien no lo sepa de hace 100 años, obra la suya cumbre de la exploración preguerras del folklore de todo el mundo. La obra original consta de 12 tochos (1931) pero la traducción al español se hizo sobre la edición abreviada (1942). Bueno, pues lo abro y leo textos asombrosos (que me darán qué hablar) sobre la costumbre de algunas sociedades tradicionales de asesinar ritualmente a su Rey cada 2 ó 7 años, o con ocasión de pertinaces sequías o calamidades naturales de otro signo. Sigo leyendo y me habla de dioses encarnados y reencarnados, y aquí me entero de lo que quiero contar hoy -ya llego:

"En la Li-Fan-Yuan u oficina colonial de Pekin se lleva un registro de todos los dioses que se reencarnan. El número de dioses que tienen sacada licencia es de ciento sesenta. El Tibet es bendecido con treinta de ellos: la Mongolia septentrional goza de diecinueve y la Mongolia meridional, bañada por un sol sin nubes, tiene no menos de cincuenta y siete. El gobierno chino, con una solicitud paternal por el bienestar de sus súbditos, prohíbe a los dioses del registro que renazcan fuera del Tibet. Cuando menos, temen que el nacimiento de un dios en Mongolia pudiera dar origen a consecuencias políticas serias, excitando el dormido patriotismo y espíritu guerrero de los mongoles, que pudieran reanimarse alrededor de alguna ambiciosa deidad nativa de linaje real y procurar ganar para ella misma y a punta de espada un reino tanto temporal como espiritual. Mas aparte de estos dioses públicos o dioses con licencia, hay un gran número de pequeños dioses particulares ilegales o dioses sin permiso gubernativo, que hacen milagros y bendicen a las gentes desde sus rincones y escondrijos; en los últimos años el gobierno chino toleró el renacimiento de estos diosecillos de tres al cuarto fuera del Tibet. No obstante, una vez nacidos, mantiene el gobierno vigilancia tanto sobre ellos como sobre los practicantes en divinidad regularizados y legales; y si alguno se porta mal, prestamente le degradan y destierran a un monasterio lejano, prohibiéndole rigurosamente que vuelva a renacer más en ninguna otra persona". (Fin de la cita)

(Ahora vienen dos invectivas, no sabía con cuál quedarme)

Invectiva Primera:

Esto lo cuenta en los años 30 Frazer, recogiendo una información previa, no sé exactamente hasta cuándo se habrá dedicado la Oficina de Dioses Reencarnados a estos negociados administrativos. Pero fíjate cómo hacen las cosas ahora: el gobierno chino mantiene una Iglesia Nacional Católica, de la que nombra obispos, y que está tolerada, frente a otra Iglesia Católica "rebelde" -que depende de Roma- que es perseguida; los chinos se las apañaron para convertir el Taoismo en Maoismo con sutiles interpretaciones canónicas en la que se entendía que el célebre bibliotecario Lao-Tse habría dejado el camino señalado al bibliotecario Mao Tse Tung; los chinos arrasaron el Tibet y mantienen allí ahora una red de monasterios dóciles con Lamas Dóciles -que se reencarnan siempre en niños dóciles, mientras que los Lamas Indóciles viven en India y se reenacarnan en niños indóciles; el gobierno chino quiere un Google con filtro chino para que los chinos vean en el Internet -nuevo panteón de dioses encarnados y reencarnados- sólo lo que el gobierno quiere que los chinos vean.

Todo controlado.

Invectiva Segunda:

Esto del Registro de los Dioses, los dioses con licencia administrativa o permiso de residencia, dioses con papeles o dioses sin papeles, creo que daría para que Borges escribiera un cuento intelectual con personajes chinos de nombre plausible y final enigmáticamente incomprensible. Pero Borges ya murió y -que yo sepa- no escribió este cuento, de modo que -salvando las diferencias, yo no soy ciego- lo voy a escribir yo, el cuento, a ver si gano el Planeta y salgo de apurillos económicos.

10 cosas que le harían a uno perder la fe si no la tuviera como la del carbonero

1. Las procesiones de Semana Santa
2. La Conferencia Episcopal Española
3. Gran parte de la arquitectura religiosa de los, digamos, últimos 700 años
4. Gran parte de la música religiosa de los, digamos, últimos 250 años
5. Las vidas de los Papas
6. Las vidas de los santos tal y como las vienen escribiendo despues de Jacobo de la Vorágine
7. El boato
8. El ornato
9. El celibato
10. Los sermones que tiene uno que oir algunas veces

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INVECTIVA ADVERSOS TOLERANTES


¿Quién no ha oí­do alguna vez en los toros comentarios como estos? "Yo soy muy tolerante, pero a mí­ un negro que no se me acerque mucho; yo soy un liberal, pero que no me entere de que el novio de mi hija es moro; yo soy un demócrata y por eso me sacan de quicio los del PP" Y así­, del mismo tono, se oyen comentarios hasta en la mesa.

Yo voy por lo de la tolerancia. "¡No lo tolero más!" grita el padre furibundo ante el enésimo suspenso de su hijo; "¡Es intolerable!" exclamamos ante 20 minutos seguidos de anuncios en mitad de la peli del sábado; "Tengo intolerancia a los lacteos", se queja, triste y pálido, el adolescente urbanita.

De modo que tolerar parece que sea aguantar, de mala gana, aquéllo que el destino nos echa encima, y sólo hasta el punto de lo tolerable, rebasado el cual pasa a ser intolerable, como el dolor intenso, el mal olor o la presión fiscal. Así­, el tolerante, que se pone medallas por tal, es el que al negro, al moro, al ultra, al beato, al heterodoxo, al vecino en definitiva lo aguanta (como el Cí­clope la Tierra) con gran esfuerzo, sabiendo que como se pase al lado de lo inadmisible o intolerable lo arrojará fuera, de donde nunca debió venir.

La tolerancia en polí­tica consistirá entonces en despreciar dulcemente no al adversario, sino al vecino que votó por una opción distinta de aquélla por la que votamos nosotros (¡creyendo que eso es algo, añado!); mira, yo soy muy tolerante, de modo que te permito que tiendas tu ropa en mis cuerdas cuando yo no las esté usando -parece que les perdonamos la vida a los tolerados. Pero no les creemos. Nunca les comprenderemos. Sólo desearemos que no se meen fuera del tiesto, que no se salgan de su carril, que no jodan nuestro modo de vida. Tolerar es ignorar. Yo soy muy tolerante: paso de tí..

La tolerancia religiosa alberga muchas formas curiosas. Nuestras abuelas, en el pueblo, llevaban pañuelos en la cabeza - y nuestras madres también, para protejerse del sol - y sabemos que las monjas se cubren de los tobillos a la cara, aun en privado, pero no toleramos que las jóvenes musulmanas, o las niñas árabes, vistan con un pañuelo o chador, porque vemos en un trozo de tela el símbolo de una opresión contra la que por otra parte no estamos dispuestos a hacer nada más que eso, quitar pañuelos. Pero de puertas adentro que hagan lo que quieran, dijo el tolerante. Vemos como tolerante la actitud del que "permite" la existencia en su barrio, en su ciudad, de mezquitas, de iglesias evangélicas, de templos mormónicos, de sinagogas: perdón, si toleramos nos estamos situando muy por encima, de nuevo les estamos perdonando la existencia; nos parece intolerante, en cambio, la actitud del que admite que piensa que él tiene la razón y los demás no, o que él lleva el camino recto (orto doxos se dice en griego) mientras que los demás caminan por senderos equivocados y distintos (hetero doxos), cuando en realidad éste no se dice tolerante, y quizá sea capaz de mirar a los ojos sin desprecio a los que son distintos y, quizá quizá, tratar de comprenderles o, en un arrojo de valentía, sentirse distinto de los distintos en lugar de ser norma frente a la excepción tolerada.

[Originalmente publicado en abril de 2005 en Xanga]

Laicismo y Darwinismo

Nunca se dará la suficiente importancia a una educación que excluya las explicaciones mágicas (lo suelen hacer las religiones) a fenómenos de difícil explicación con los medios actualmente disponibles. Os mando una convocatoria interesante que me ha llegado .

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Pues hombre, leí en el número de noviembre de National Geographic que algo así como el 45% de los estadounidenses, ciudadanos de la nación más poderosa del mundo, a la que seguimos en todo lo que podemos y nos dejan, creen que la Teoría de la Evolución ("darwinismo") es eso, una teoría más, pero toman los textos -algunos textos- de la Biblia a pies juntillas, de modo que ven más razonable, si no que Dios creara el Cosmos en 7 días, sí que creara 160.000 especies de seres vivos tal y como son ahora mismo, hace unos pocos miles de años, no demasiados, y que en modo alguno exista un "parentesco" entre el mono y el hombre (y que el fox-terrier y el bull-dog son así porque Dios los creó así, y no como resultado de una evolución reciente, provocada por la selección artificial); esta nación cree que los males vienen del Cielo, como los bienes; tiene un Presidente (flamante) que afirma haber salido del alcohol gracias de Dios, al que menciona todos los días en sus argumentos políticos, civiles, económicos o militares; cuyo padre ¡que también fue Presidente! fue acompañado de las cámaras de televisión a su Iglesia a "rezar" antes de ordenar el comienzo de los ataques en la I Guerra del Golfo (esa que hicimos para que no nos subiera más la gasolina); hacen jurar por Dios a su Presidente ("so help me God" es el final del juramento presidencial); llevan a Dios hasta el dólar ("In God we trust") a pesar de que su símbolo ($) es al parecer una estilización de la serpiente enroscada al árbol del Bien y del Mal....

¡Bueno! ¿Para qué seguir? Lo que quiero decir es que ésa es una nación laica. En principio.

En mi invectiva de este viernes lo que quería decir es que el laicismo es una cosa muy seria, absolutamente deseable y practicable, y totalmente indeseado por los obispos de la Conferencia Episcopal, la mayor parte de la clase política, y una amplia mayoría de nuestra sociedad, que prefiere seguir confiando en la magia y la superstición (horóscopos, lotería, juegos de azar) antes que en valores de la sociedad civil. Y para Iglesia auténtica, la de las catacumbas de Roma (cuanto más perseguida, más auténtica, que se lo digan a los chinos).

Vale, este viernes me ha quedado muy serio.

Próximas invectivas:
- No hay mejor machista que una buena feminista
- Catalán y valenciano, tanto monta monta tanto
- La Guerra Preventiva contra el barril de petroleo a 60$
- Ahorre en la factura de la luz: ¡no ponga los intermitentes!
- Preste un libro a su vecino... y sea denunciado por la SGAE

[Originalmente publicado en noviembre de 2004 en Xanga]