
Sí, queridas mujeres trabajadoras: ha llegado el 8 de marzo y qué mejor día para lanzar una invectiva contra el actual sistema machista que nos oprime a los que pretendemos ser igualitaristas. Mi tesis es la siguiente: EL FEMINISMO ES UNA FORMA DE MACHISMO. Así de nítido. Eso suponiendo que uso la palabra "machismo" en el sentido en que socialmente se usa en la actualidad, osea en el sentido de "tendencia a discriminar a las mujeres". El feminismo sirve, tal como se aplica oficialmente y a veces extraoficialmente, para discriminar a las mujeres: a las trabajadoras y cuando pueden también a las no trabajadoras.
Vamos a ver: ¿qué significa el hecho de que tengamos un Instituto de la Mujer, una Dirección General de la Mujer, una Consejería de Mujer o una Concejalía de Mujer, y no un Instituto etc. del albino, del zurdo, del pelirrojo o del obeso? Se parte de la premisa MACHISTA de que la mujer es un ser débil que necesita ser protegido (se parte de la premisa por tanto de que la mujer NO es igual al hombre, por el hecho de ser mujer).
¡Ojo! Que esoy hablando de nuestro querido Primer Mundo: en China, o en la India, donde se asesina a las niñas por el hecho de serlo, no hay un Instituto de la Mujer. Tampoco hay decencia. Lo que hace falta son Derechos Humanos, no Derechos de la Mujer.
La Historia nos dice que las mujeres han vivido bajo el sometimiento de los hombres: ¡ya lo sé! ¡y no solo la Historia, también la prensa diaria! ¡y no sólo en las páginas de sucesos internacionales! ¡También en política nacional! Y los acontecimientos históricos que han llevado a la conquista de los derechos sociales de la mujer son extraordinarios, son verdaderos avances de la Humanidad, pero no me cabe duda de que hay una especie de "lobby-inconsciente-colectivo" que se ha hecho con estas conquistas para abusar de las mujeres encasillándolas en la categoría oficial de SEXO DÉBIL al que hay que proteger. Una mujer es tan capaz como un hombre de decidir por sí misma, de encontrar un trabajo, de tener altas responsabilidades: no me cabe duda de que encontrará en el camino dificultades por el simple hecho de ser mujer; pero es que tampoco me cabe duda de que el albino, el zurdo, el pelirrojo o el obeso encontrarán dificultades en la vida personal, social y laboral por el hecho de ser albinos, zurdos, pelirrojos y obesos y no se han creado unos Institutos del Albino etc. para dar la imagen ante la sociedad de que "se hace algo para paliar las desigualdades, pobrecillas". Y esas instituciones en mi opinión frenan el desarrollo del igualitarismo, al aplicar en el colmo de la "debilización" de la mujer, las políticas llamadas de "discriminación positiva".
Se ha creado como un aura de "la mujer es un ser diferente, cuya diferencia estriba en su debilidad" que me parece tan democrática como el derecho de pernada o las ordalías. "Pobrecillas".
Conocí a una chica que escribía sobre "La mujer y el Camino de Santiago" y aunque el título le saliera redondo y quizá encontró editor (oficial) no es más insensato que escribir sobre "El albinismo y los piratas bucaneros" o "La obesidad en las novelas de terror": el primer hecho llamativo es que quien escribe estas cosas suele ser mujer (o no será tenido en cuenta en las instituciones ad hoc), el segundo que sólo lo publique una institución "femenina" (y en este sentido hay que recordar que el Instituto de la Mujer no es otra cosa que la Sección Femenina, sección Coros y Danzas), el tercero que se venda en una "librería de mujeres", y el cuarto que se piense que es un libro de "lectura para mujeres". ¿Pero cree alguien que no me llevarían a la carcel si yo defendiera la diferencia de los hombres en un libro escrito para hombres en una editorial que se llamara "sólo para hombres" y que se vendiera en una "librería para hombres"?
Hace un par de generaciones se podía encontrar en los pueblos de Castilla casinos en lo que no entraban las mujeres: hoy esta actitud nos sonroja, pero subvencionamos instituciones con locales en los que no pueden entrar los hombres.
Vemos anuncios en los que se informa a las mujeres de que pueden hacerse soldados o policías, pero dudo de que haya políticas reales para hacer que un niño aprenda a fregar suelos (y no hablo de sacar otro Decreto más, sino de que entre padres y profes dejemos de encasillar a los niños en roles de adultos).
Hay mujeres directivas, incluso ministras, incluso en los Estados Unidos: no nos engañemos, no son mujeres sino hombres con faldas. Y hombres de los más bestias: ¿es que alguien se cree que Condolezza Rice o María Teresa Fernández de la Vega son mujeres? ¡Venga ya! No es nada facil encontrar una mujer en un puesto de alta responsabilidad que no haya llegado a base de travestirse (moralmente) de hombre: si hay que ser agresiva, será la más agresiva. Particularmente agresiva con las mujeres. Particularmente si estas mujeres no se han travestido como ella.
Se hacen leyes, pero no se actúa.
De verdad que estas actitudes acogotan a las mujeres.
Las hacen vivir como en un zoológico:
* protegidas (es un decir, tanto de las mujeres como de los animales del zoo)
* observadas (tenemos un "Observatorio de Género")
* vigiladas
* y encerradas.
Comentarios malvados y tendenciosos (con los que no necesariamente estoy de acuerdo) a las últimas noticias de prensa relacionadas con lo que quiero malamente decir:
3.3.06 Noticias revenidas
Érase una vez un país cuyo gobierno iba a aprobar una Ley de Igualdad (en realidad un proyecto, pero ya saben, el pre-riodismo es lo que tiene). Y érase un periódico, digamos, afecto a ese gobierno.
La noticia principal de portada de ese periódico es hoy la siguiente: "Los hombres cobran de media un 40% más que las mujeres en España". La noticia sólo tiene dos problemitas.
1. Que no es noticia. El estudio del INE al que se refiere fue hecho en 2002 y los resultados publicados en noviembre de 2004.
2. Que, en contra de lo que dice el texto de la noticia, las diferencias de ingresos a las que se refiere son brutas, es decir, no tienen en cuenta las diferencias entre los trabajadores por experiencia, por antigüedad en la empresa, o incluso ¡¡¡por jornada de trabajo!!!
Texto del INE:
El salario promedio anual femenino fue, por tanto, el 71,1% del masculino, aunque esta diferencia debe matizarse en función de otras variables laborales (tipo de contrato, de jornada, ocupación, antigüedad, etc.) que inciden de forma importante en el salario.
Texto del periódico:
Para calcular estos salarios medios se tienen en cuenta variables como el tipo de contrato, de jornada o el nivel de antigüedad en el empleo.
Es decir, justamente lo contrario de lo que dice el INE.
Total, que la primera noticia del periódico más vendido resulta ser una mala interpretación de los datos de un informe publicado hace año y medio, y curiosamente coincidente con la agenda del Consejo de Ministros del día.
¿Es triste, no?
3 de marzo
No puedo esperar a Malaprensa. Y además, dudo que reaccione. Sólo se ocupa de asuntos objetivamente importantes. Este asunto sólo es importante porque es el primer titular de El País. “Las mujeres ganan el 40 por ciento menos que los hombres”, titula prosélito El País, dando cuenta de un estudio del Instituto de Estadística. El impacto de esta cifra sobre el lector de prensa gratuita es brutal: trabaja como yo y gana un cuarenta por ciento menos que yo, medita cabizbajo, camino del despacho, el honrado y paritario socialdemócrata. Por fortuna hay respuesta aunque ya está en el fondo del abismo textual. “El trabajo del INE muestra además que, cada año, 380.000 mujeres abandonan su trabajo para ocuparse de su familia o por motivos personales. Sólo 14.500 varones dan el mismo paso. La diferencia salarial está muy vinculada a variables laborales como el tipo de contrato o la ocupación”. ¡Claro que sí! La diferencia salarial está muy vinculada, por ejemplo, al número de horas trabajadas. “Las mujeres ganan el 40 por ciento menos que los hombres porque trabajan el 40 por ciento menos que los hombres” (aprox). Y, desde luego, que trabajen un 40% menos es un auténtico escándalo. “Los hombres trabajan un 40 por ciento más que las mujeres ¡y encima éstas se quejan! (aprox)”.
[Originalmente publicado el 8 de marzo de 2006 en Xanga]