Mis líos con el Hampa

Tenía ganas de que mis hijos alcanzaran la edad escolar sólo por una cosa: por hacerme socio de la Asociación de Padres del Colegio, que desde niño fue una de mis ilusiones insatisfechas. De modo que, dicho y hecho, al poco de matricular a la mayor me informé de los medios y modos de asociarme con otros padres, y la secretaria del cole me informó amablemente cómo contactar con " el AMPA"; "¿el Hampa?" no tenía pinta de ser de los bajos fondos, la señora, de modo que corregí "¿el APA?"; "no, contestó ella, AMPA, asociación de madres y padres de alumnos". Salí por un momento de la secretaría para rezar en silencio por tantas madres de alumnos, durante años de predemocracia y postransición silenciadas bajo la P paterna. Volví a entrar, le agradecí, y me asocié. Me gané la confianza del AMPA-Hampa, y pasado un tiempo me quité la careta y propuse en una preasamblea quinsemanal que, para romper la homofonía AMPA - Hampa, y teniendo en cuenta los artículos que en la Constitución Española de 1978 alaban la igualdad de oportunidades sexuales, que si a la APA de mi niñez le añadieron una M de las madres habíase quedado en Asociación de Madres y Padres de Alumnos, lo que discriminaba de manera más explícita que en el Antiguo Régimen a las niñas, las alumnas; dije que si la P de padres no englobaba las madres, la A de alumnos no englobaba las alumnas, por lo que la única salida digna del AMPA - HAMPA sería reconvertirse en AMPAA, Asociación de Madres y Padres de Alumnas y Alumnos. No sólo no aceptaron mi moción sino que me destituyeron de mis cargos, me expulsaron de la asociación y no me saludan por la calle. He fundado, pues, una Asociación de Padres de Alumnas, en la que sólo permito la entrada de varones, progenitores de hembras; una vecina mía, desocupada, ha fundado la Asociación de Madres de Alumnos, formada por hembras fautoras de machos; finalmente, su cuñado creó la Asociación de Padres de Alumnos (APA), en la que sólo admite machos padres de machos, aunque en Ayuntamiento está estudiando su disolución para quedar bien el 8 de marzo, que será jornada de reflexión electoral.








