La Coctelera

Invectiva

(Del lat. invectiva). 1.f. Discurso o escrito acre y violento contra alguien o algo. (R.A.E.)

Categoría: bibliotecas

Los perros y los libros


Entonces, la masa de habitantes de Tolosa, llevados por un sentimiento contra la injusticia que estaba a punto de cometerse, cortó con sus navajas las cuerdas con las que estaban atados los vengadores y se puso a dar gritos junto a ellos: "¡Muerte a los judíos!", encaminándose hacia la judería. Estaba absorto en mi lectura y escritura cuendo en mi cuarto irrumpió un gran número de esas personas armadas de una ignorancia roma como un palo y de un odio afilado como una navaja. No fueron mis rollos de seda lo que les inyectó los ojos de sangre, sino los libros ordenados de mi estantería; escondieron la seda bajo sus ropas mientras que los libros acabaron tirados por el suelo, pisoteados y con las páginas arrancadas ante mis ojos. Se trataba de libros encuadernados en cuero y numerados, escritos por personas cultas, y en ellos habrían podido encontrar, si se hubiesen molestado en leerlos, mil razones para matarme allí mismo y también contenían, si hubiesen querido leerlos, remedios y bálsamos para su odio. Les dije que no los rompieran, pues muchos libros no eran peligrosos, que solamente escondía peligro uno de ellos; y que la lectura de muchos libros llevaba a la sabiduría y la lectura de uno sólo llevaba a la ignorancia, armada de la demencia y del odio. Y ellos me replicaron que en el Nuevo Testamento estaba todo escrito, que contenía todos los libros de todos los tiempos: lo que en él estaba dicho contenía todos los demás libros y, por lo tanto, había que quemarlos, y si en algún otro libro hubiera algo que no estaba en éste, el Único, entonces esos otros libros había que quemarlos con más razón porque eran heréticos. También dijeron que ellos no necesitaban los consejos de los sabios y gritaron:"Conviértete, o te sacaremos por la nuca la sabiduría de todos los libros que hayas leído".

Testimonio de Baruh David Neumann en diciembre de 1330 ante el tribunal de la Inquisición de Pamiers, según consta como traducción del tercer capítulo (Confessio Baruc olim iudei modo baptizati est postmodum reversi ad iudaismum) el Registro de la Inquisición que se guarda en el Fondo Latino de la Biblioteca del Vaticano con el número 4030, según relata Danilo Kis (1935-1989) en "Los perros y los libros" en las páginas 160-161 de "Una tumba para Boris Davidovich" en la edición de Acantilado, 2007, en poderosa traducción de Nevenka Vasiljevic.

¿Para qué sirve un bibliotecario?

O mejor, dicho en inglés "What is a librarian for?" que sirve tanto para chicas como para chicos. Es que he leído en dos sitios distintos dos tipos de distintas defensas del bibliotecario, y me voy a hacer un poco de eco, con la esperanza de que las voces que Eco nos devuelva no suenen como en el juego infantil "teléfono estropeado":

Are librarians totally obsolete? 33 Reasons Why Libraries and Librarians are Still Extremely Important. by Will Sherman.

Dice este señor que los bibliotecarios somos irreemplazables por 33 razones, que lista y explica, y de las que yo sólo voy a destacar algunas cosas, porque sí:
- las bibliotecas son más democráticas que internet: tienen más información, mejor organizada, y gratis.
- el bibliotecario no se limita a colocar libros, sino que más bien guía y enseña a los usuarios a encontrar la información; el bibliotecario es el propietario del "know-how" de la información.
- los bibliotecarios saben adaptarse a los cambios culturales.
- internet está sujeto a manipulación.
- las bibliotecas presuponen que sus usuarios piensan por sí mismos, mientras que internet no.

No hay réquiem para el libro todavía, por Irene Lozano, Revista de Occidente nº 308, Enero 2007.

Y esta señora, al comentar el debate de ideas entre Kevin Kelly (director de la revista Wired) y John Updike (escritor de novelas) incide en argumentos similares, y coincide llamativamente hasta en algunas expresiones:
- denuncia "la patraña de la democratización" de internet, frente a las bibliotecas abiertas y accesibles para todos desde hace siglos.
- los bibliotecarios, desde Calímaco, son propietarios del "know-how" de la información: cómo poner orden en el caos.
- dice que el "tecnopaleto" valora el medio tecnológico pero no el contenido; "lo importante no es el objeto libro, papiro, tablilla sumeria o pantalla, sino los bienes inmateriales que proporciona el texto al que lo lee: sabiduría, conocimiento, diversión, evasión, reflexión, entretenimiento".
- «precisamente porque las máquinas nos proporcionan y ordenan con sorprendente velocidad los datos que les pedimos, debemos dedicar a la tarea de reflexionar sobre ellos buena parte del tiempo que antes empleábamos en conseguirlos». En otras palabras, que lo primordial no ocurrirá en la iPod, sino en nuestro cerebro, como siempre.
- los libros ponen en marcha las neuronas, ponen en contacto las ideas dentro de nuestro cerebro, crean imágenes, exponen ideas: por eso todos los dictadores han tratado de acabar con ellos, sin conseguirlo. Internet se manipula más fácilmente que los libros.
- "Considerar que todos los discursos son iguales es la mejor forma de banalizar el debate intelectual. En esa banalización, las ideas se reducen a chascarrillos, el pensamiento se abarata hasta convertirse en cháchara de taberna y la complejidad se detesta porque no es divertida. A este proceso lo llaman democratización, aunque resulta evidentemente ventajoso para quienes ostentan el poder no encontrar enfrente discursos sólidos, articulados, coherentes y con prestigio".

Photo-Invectiva II

In defense of humour

Amigos: el miedo es libre y la ignorancia extensa.
Hay una posible ecuación que dice que a mayor ignorancia más miedo se tiene a lo que se ignora, pero que no por mayor conocimiento de las cosas se es más osado. No tuvo menos miedo a la muerte Dante tras pasear por los infiernos de la mano de Virgilio, ni ignoraba Quevedo que poniendo bajo la servilleta de Su Majestad un libelo satírico e invectivo contra el Conde-Duque de Olivares se le desterraría a sus dominios de La Torre de Juan Abad. Pero Quevedo tenía que hacerlo. Como Jonathan Swift tenía que defender la ingestión de niños como recurso del control de natalidad en una famélica Irlanda. Como Muñoz Seca, ante el pelotón de fusilamiento, tenía que decir “Podréis quitarme las monedas que llevo encima, podréis quitarme el reloj de mi muñeca y las llaves que llevo en el bolsillo, podéis quitarme hasta la vida; sólo hay una cosa que no podréis quitarme, por mucho empeño que pongáis: el miedo que os tengo”.

Es ese espíritu el que me anima: el del galeote que, arrojado por los piratas al mar infestado de tiburones, aún trata de componer una bonita figura al caer al agua.

He leído estos días dos revistas tremendamente distintas pero donde he encontrado algo que me sirve de muleta para lo que quiero decir: necesito una muleta para la pierna derecha (se la zampó un tiburón) y otra para la pierna izquierda (me la rebanó un bucanero con su alfanje).

Muleta nº 1: Revista Mente Sana, nº 19, octubre 2006, pp. 76-79. Dice Eduardo Jáuregui, profesor de Psicología Social y fundador de Humor Positivo: "A menudo sucede que una broma en el momento adecuado consigue derretir el hielo en una discusión acalorada", "Si me río de mí mismo, de un personaje ficticio, de las incongruencias de la vida o de un juego de palabras ingenioso nadie tiene por qué ofenderse". Estoy por proponer un outsourcing a la empresa Humor Positivo, o al menos un benchmarking.

Muleta nº 2: Revista de Aministía Internacional nº 81, octubre 2006, pp. 27-28: "Campaña contra la represión en la web". Dice: "Google lanzó un motor de búsqueda en chino que se autocensura, y el año pasado se descubrió que Yahoo! había revelado a las autoridades chinas los detalles de la cuenta de correo electrónico del periodista Shi Tao, lo que contribuyó a su procesamiento, que acabó con una condena de 10 años de cárcel", "Microsoft lanzó un portal en China que bloquea el uso de palabras tales como “"libertad”" en los textos de los blogs".

Y ya termino de lamentarme. Sólo quiero recordar algo que me decía un amigo hace más de 20 años: "la dignidad consiste en que no se vea la sombra de tu nariz. La dignidad no da de comer, pero alimenta".

Por si no se lee bien, lo pongo más grande:

- Me ha hecho usted llorar, joven. Dígame qué le debo.
- Nada señora, que yo esto lo hago grátis.

Desvelado el enigma de las moscas


Hace unos meses la Srta. Pepis me trajo de Londres la foto que encabeza este texto: la imagen de un ejambre de moscardones espachurrados contra un libro abierto. El enigma quedaba servido, pues no había explicación (como se puede leer en la propia foto).

Yo tejí alrededor de la foto la historia de la increíble bibliotecaria menguante (he recibido ofertas de Bollywood, por cierto, para hacer de ella un musical hindi-pop).

Y ahora encuentro una posible explicación, leyendo "Don Julián", de Juan Goytisolo, donde narra cómo el personaje protagonista entra en la biblioteca de Tánger (no dice cuál) y hace lo siguiente:

"indagando en la necrópolis de los bardos y escogiendo algún recio drama de honor: de Calderón, Tirso o con razón Vega por lo siempre llano: volviendo de nuevo a tierra y regresando a tu pupitre con el sabroso botín: el guardián bosteza como si se fuera a tragar el mundo: con quijadas de bulldog: sus ojos miran hacia los verdes penachos de palmera encuadrados en la ventana y, al cerrar la boca, su rostro se agrieta y desquicia, como una estructura arcillosa que se derrumba: el lector de la enciclopedia médica se ha eclipsado misteriosamente y la señora de luto hojea en silencio sus tratados de jardinería: nada a la derecha, nada a la izquierda: libre totalmente en tus movimientos: con los libros apilados en el pupitre, erigiendo una protectora barrera entre tí y el guardián: que bosteza abismáticamente otra vez mientras tu buscas en el bolsillo izquierdo de la americana y sacas la fúnebre y recatada bolsita: tu pequeño capital: cifrando velozmente el modesto, pero salutífero haz de posibilidades: moscas, hormigas, abejas, tábanos: quizás alguna araña opulenta y velluda: vaciando el contenido sobre el hule, en apetitoso montón: insecticida catástrofe no registrada en los anales que tú observas y abarcas con resolución pronta y fría: alcanzando el primer volumen de la pila y depositando entre sus páginas una hormiga y seis moscas: en el quintaesenciado diálogo entre Casandra y el duque: esto disponen las leyes del honor, y que no haya publicidad en mi afrenta con que se doble mi infamia: cerrando de golpe, zas!, y aplastándolas: ojo avizor, cuidando que el guardian no te descubra mientras abres el libro y compruebas morosamente el resultado: con el prurito aperitivo del viejo catador: espachurradas, la masa abdominal por fuera: indelebles manchones que salpican la peripecia dramática y la contaminan con su fluente viscosidad"

Dice la profesora Susana Nelda Nager que dice el profesor Jesús Lázaro que "se trata de un caso de intertextualidad entre Cervantes y Goytisolo: el escrutinio en la librería de Don Quijote realizado por el cura y el barbero (I, 6) tiene su correlato en la secuencia de la biblioteca donde el personaje narrador de Reivindicación del conde don Julián realiza un recorrido de autores y obras de la literatura española “cernida en lentos siglos de tradición”e introduce insectos en los libros."

Dice el profesor Manuel Durán: "Chiste, parodia, visión onírica o profética: tres etapas de la destrucción de esa «madre-madrastra» que es la tradición hispánica (...) La actividad más visible y sistemática del héroe es, en cierto modo, un chiste, una broma pesada llevada a cabo contra el espíritu mismo del idioma: después de matar y recoger cuidadosamente un buen número de insectos, se dirige repetidas veces a una biblioteca de Tánger en la que deposita estos insectos entre las páginas de los dramas calderonianos o los florilegios de poemas del Siglo de Oro, o, mejor dicho, del Siglo de Cartón Dorado (...) El gesto del joven español que la novela describe es, en el fondo, una operación de homeopatía: la cultura española está anquilosada, es una inmensa fachada, un caparazón vacío; hay que combatirla con algo semejante, con el caparazón de insectos muertos"

Y ya lo último: la Biblioteca del Instituto Cervantes de Tánger tiene 6 ejemplares de esta novela, en un claro caso de intertextualidad fagocitadora bibliotextual insectotecaria. Lo que no sé es cómo terminó en Londres el libro apachurrado en Tánger: será un caso de bibliovolatilidad transoceánica mixtitéxtica, digo yo.

De diccionarios (3)

Esta mañana encontré en la colección de Referencia otro libro al que hacer idem en estas páginas: "Diccionario General de Anécdotas, Frases y Curiosidades de la Historia", de Pancracio Celdrán Gomariz. Madrid: Aldebarán, 2005.

La presencia de un prólogo de José María Íñigo dice mucho sobre este libro: "no te habrá de defraudar (este libro); pongo mi mano en el fuego yo, que desde domar elefantes a presentar programas de televisión y escribir docenas de libros, sé lo que supone la investigación, la posterior redacción, y la aventura de lanzar productos nuevos a la calle".

Dice el autor que las anécdotas "son retazos de la historia", "destellos fugaces", "unen corazón y pensamiento, razón y emotividad", "son cantos rodados de la historia", "historia concentrada y comprimida". Termina su introducción con un listado de errores encontrados en la película "Gladiator" (que si unos vaqueros, un móvil, una botella de agua, etc.) (!).

Y luego vienen 400 páginas de palabrería, pero yo me voy a la 389 donde bajo la voz Virginidad se pueden leer las siguientes anécdotas:
- Felipe el Hermoso en cuanto puso los ojos en Juana, hija de los Reyes Católicos (...) quedó tan prendado que tomándola en brazos la llevó a una alcoba, llamó a un sacerdote para que los casara en una breve ceremonia, y gozó de ella en repetidas veces.
- En la Plana de Lérida todavía a principios del Siglo XX concurría a las bodas una mujer de vida disoluta que sustituía a la novia en la obligación de besar y abrazar a todos los solteros del lugar.
- Napoleón desfloró a su segunda mujer, la archiduquesa autríaca María Luisa, en un carruaje.
- Fernando VII se casó cuatro veces y en las cuatro lunas de miel hubo algún problema. En su tercera boda, con la princesa alemana María Josefa Amalia, fue preciso que el Papa enviara un mensaje de su puño y letra ordenando a la novia que accediera a los avances de su esposo en la cama. La reina corría por la real alcoba como una desesperada temerosa de que Fernando la penetrara; el miembro del monarca era una pieza descomunal. Murió sin darle hijos.
- Jorge IV de Inglaterra y Carolina de Brunnswick se casaron borrachos: él por no verle la cara a ella de fea que era; ella por no aguantar la fetidez de su prometido. Beodos los dos se gustaron más, y la pareja pasó la luna de miel en la cama cantando y danto gritos.

¿A qué seguir?

Nuestras bibliotecas están llenas de joyas que hace falta descubir, aunque sea borrachos.

Grafómano, bibliófago, polígrafo, pornógrafo, plumífero, bibliómano y esdrújulo

Me lo manda mi colega (y sin embargo amiga) Marian the Librarian, tomado de Unshelved ("Descolocado").

Este año no se portaron del todo mal los Reyes Magos conmigo, y tuvieron la deferencia de dejarme un libro, un buen libro que voy leyendo a ratazos. Se trata de "Correr tras el propio sombrero (y otros ensayos)" de Chesterton, y en uno de sus ensayos he visto cosas que me han recordado otras cosas que he visto en otros sitios por estos 3 días de febrero:

"Hay un considerable número de pruebas que demuestran el hecho ciertamente sorprendente de que la Biblioteca del Museo Británico, además de sus múltiples servicios, desempeña muchas de las funciones de un manicomio privado. Hombre y mujeres, que en una época menos humana habrían estado aullando en Bedlam sobre un montón de paja, van y vienen silenciosamente por ese vasto palacio del conocimiento, saquean una sabiduría secular y son atendidos por los funcionarios del Estado. Se dice que no es raro que las familias que tienen un loco inofensivo a su cargo lo envíen a la Biblioteca del Museo Británico para que se entretenga con dinastías y filosofías, igual que un niño enfermo juega con sus soldaditos (...)

En esa biblioteca pueden verse personajes tan extraños y deshumanizados que podrían haber nacido y muerto en la Biblioteca sin ver la luz del sol. Parecen un pueblo fabuloso y subterráneo, los gnomos de las minas del conocimiento. Pero sería apresurado e irracional decir que todo eso equivale a la locura. El amor de una rata de biblioteca por los viejos folios mohosos podría, con facilidad, ser más ser más cuerdo que el amor de muchos poetas por el sol y el mar (...)

...el problema de la locura de la erudición sigue estando presente. Los libros, como todas las cosas que son amigas del hombre, son capaces de convertirse en sus enemigos, de alzarse en rebeldía y de asesinar a su creador. El espectáculo de un hombre presa de una fiebre cerebral por los misterios de un panfleto absurdo o de un jirón de papel que lleva en el bolsillo, tiene la misma majestuosidad irónica que ver a un hombre atropellado por una locomotora (...) Esta cualidad diabólica de los libros existe en realidad; la locura aguarda en las silenciosas bibliotecas, pero la naturaleza y la esencia de esa locura sólo puede definirse de forma aproximada."

En estos mismos días estamos viendo cómo la locura avanza, se extiende fuera de los libros y ocupa tambien los periódicos y los diarios de sesiones de los parlamentos, nacionales y autonómicos. Veamos ejemplos de locura de los papeles:

Según fiables estudios y estadísticas, no más de un 16% de la población española tiene una idea aproximada de para qué sirve un archivo histórico; menos de un 3% ha puesto sus pies en alguna ocasión dentro de un archivo histórico; menos de un 1% ha hecho uso alguna vez en su vida de los servicios prestados por un archivo histórico. Y sin embargo: cientos, quizá miles de ciudadanos se han manifestado por las calles de sus ciudades ¡en relación a la ubicación física de los originales de unos cuantos documentos de un archivo histórico! ¿Alguien se lo cree? ¿El hecho de que una sección del Archivo Histórico Nacional reposara en Salamanca había hecho que durante los últimos 60 años algún salmantino se sintiera propietario de ellos? ¿El hecho de que en Barcelona poseyeran copias perfectas de todos y cada uno de esos documentos desde hace bastantes años les hacía sentirse esquilmados? ¿Cuántos de los ciudadanos manifestados sobre la ubicación física de unos papeles suelen consultar esos mismos papeles en Internet, donde están también todos y cada uno de ellos desde hace años? ¿Se sienten los habitantes de Guadalajara dueños de los millardos de papeles que el Archivo General de la Administración posee en sus pagos? ¿Sienten el dolor de su honor patrio cada vez que un proceso de expurgo convierte en cenizas toneladas de declaraciones de la renta pasadas de fecha? ¿Cómo es posible que hasta ahora no se hayan producido tumultos de marineros gallegos ante las puertas del Archivo General de la Marina, ubicado en El Viso del Marqués, provincia de Ciudad Real? ¿Cómo consiguió acallar la policía la revuelta popular que a buen seguro tuvo que haberse organizado en Getafe cuando las compañeras de la biblioteca bajaron al 2º sótano los años 1994-1997 de las revistas?

Otro caso: el pasado mes de octubre un tabloide egipcio publicó unas viñetas gráficas, unas caricaturas de Mahoma, alabado sea el nombre del Profeta. La noticia no trascendió más allá de ciertos barrios cairotas, y sus consecuencias fueron animadas charlas de café. Meses más tarde, otro tabloide mucho más lejano, en Dinamarca (o Noruega ¡qué mas da!) publica lo mismo y... parece que va a estallar la 17ª Guerra del Golfo. Bush y Putin opinan. Se queman embajadas de países europeos. Muere gente en las revueltas callejeras de los países árabes (incluído el propio Egipto que contempló con estoicismo las mismas caricaturas hace meses). Hay una crisis mundial, donde los perjudicados son... (premio para el acertante) los musulmanes, los árabes, los habitantes de los países de mayorías árabes... los malos de siempre, que ¡vaya hombre! ya nos han vuelto a dar una muestra de lo imposibles que son de tratar. ¿Alguien podría decirme cuántos tabloides noruegos (o daneses ¡qué mas da!) se suelen vender en Beirut, Ramala o Kabul? No será que alguien que siempre se beneficia de que las cosas vayan mal les dijo: "¡Pero mirad lo que publican esos perros infieles!". Vamos a ver: hace otros cuantos meses vimos en todos los periódicos españoles de gran tirada una foto de portada con el imbécil de Maragall haciéndole una foto al gilipollas de Carod con una corona de espinas en una calle de Jerusalén (la dorada, la eterna, la mil veces vejada) ¿Por qué no hubos multitudinarias manifestaciones de integristas cristianos - que los hay y muchos y muy fuertes- gritando "Muerte a Cataluña" o cosas por el estilo? Os lo diré: porque hoy por hoy no hay nadie que se vaya a beneficiar del malestar de los integristas cristianos, y sí hay quien se beneficia del sangriento batiburrillo inextricable en que se encuentra el Islam.

Tercero: La FAES, que es el think tank del PP y está presidida por José Mª Aznar, anterior presidente de nuestro Gobierno, ha editado recientemente un libro que no le leído más que en la crítica que le publicó un medio tan poco sospechoso (para ellos) como el ABC, y que se llama "El fraude del buenismo", coordinado por Valentí Puig. Por lo que cuenta (insisto, el propio ABC), el libro debe de contener 96 páginas de sistemático taladro de lo que con una sonrisita burlona la gente llama "el buen talante". No arremeten sólo contra la política del actual Gobierno del PSOE (en quien yo, personalmente, y por si acaso, confieso que confío tanto como en un mono con dos pistolas) sino en general contra todo lo que pueda oler a "bueno"; arremeten contra el "sentimentalismo expansivo" que dicen padecemos en política; contra el pacifismo en Defensa, contra el multiculturalismo con los inmigrantes, contra la solidaridad económica, contra el diálogo como herramienta educativa. Dice por lo visto el compilador "Si todo el mundo es bueno, el mal desaparece". Qué duda cabe de que no, de que el mal existe, de que el Demonio anda entre nosotros, de que el infierno tiene coordenadas geográficas. Recientemente el Vaticano ha admitido que lo del Pugatorio nunca se lo creyeron demasiado ni los propios teólogos; respecto al Infierno tienen que mantener serias dudas cada vez que abren un periódico.

Conclusión:
CREO, DECIDIDAMENTE, EN LA CONSPIRACIÓN.

[Originalmente publicado en febrero de 2006 en Xanga]